Aguas Turbias
En 1926, Argentina y Paraguay comenzaron a evaluar la posibilidad de sacar provecho en conjunto de los recursos hídricos compartidos. Fueron los primeros proyectos de construir la represa de Yacyretá pero, 80 años más tarde, las obras no están concluidas y, lo que es peor, todavía no se sabe si esta obra traerá más beneficios o problemas a la zona.
Surgió como un proyecto de construir una fuente de energía barata, renovable y no contaminante aprovechando del caudal del río Paraná. Sin embargo, los ambientalistas afirman que no se ha tenido en cuenta el catastrófico impacto ambiental de esta obra.
El principal problema son las especies ictícolas propias de la región, como surubí o el dorado, que van a ovar aguas arriba, pero luego, el caudal de agua disminuye y ellos no pueden sortear el muro. Para esto, se han construido unas especies de ascensores que recogen a los peces y los llevan hasta sus crías. Sin embargo, de los tres ascensores construidos, dos no funcionan y el único que lo hace, suele fallar. Con esto, miles de peces pierden sus crías y el caudal migratorio disminuye considerablemente.
En 1994, esta represa comenzó a funcionar pero sólo con el 60 por ciento de su potencia. El presidente argentino, Néstor Kirchner, se reunió con su par paraguayo, Nicanor Duarte Frutos y evaluaron la posibilidad de que el año próximo Yacyretá empiece a funcionar con todo su potencial.

Esto implicaría realizar obras que ascienden a los 500 millones de dólares, (los cuales, probablemente, aportaría el BID) y además, implicaría la transformación de todo el ecosistema, la pérdida de especies animales y vegetales autóctonas, la inundación de terrenos poblados, y todavía no se sabe con certeza si los beneficios económicos que esta obra produzcan serán los esperados por ambos gobiernos.
Fuente: www.buenosairesbooks.com.ar ; www.econoticias.org.ar
Foto:www.lanuevaprovincia.com.ar




